CoRA's profile-Sin Sangre Por El Mundo...PhotosBlogLists Tools Help

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    1/9/2006

    Lunes nuevo, vida nueva.

    Desde Navidades q estoy en un estado de total ofuscación mental, sin nada q poner xo con ganas de ponerme a ello, así q me he decidido por escribir sobre nada en particular... q las palabras fluyan como seres libres q son, indefensas xo hirientes, si se kiere. Vaticino un mail más largo q las patillas de la forense negra de CSI Miami (q los horteras pronunciamos Maiami).
     
    Como todos habréis averiguado al despertar y eliminar posibles legañas q dificultan la visión, hoy es lunes... pero no un lunes cualkiera, no: LUNES 9 de  ENERO, casi nada. Hoy además, en un agradable momento en el coche he descubierto q tb se puede echar vaho x la boca con la calefacción puesta (o al menos, eso creía) del frío de fuera. <<En qué desagradable y poco acogedor ecosistema nos desenvolvemos>> he pensado mientras el embrague hacía un sospechoso crujido agorero.
     
    Tras superar el angustioso milisegundo en q el embrague parecía hacer "Creeeek" bajo mis zapatillas (de hecho ha sido superado en el siguiente milisegundo... no me causará un trauma, creo) se me ha cruzado un tipejo con traje en un mega Mercedes hablando con su móvil ultrasónico nuevo de Reyes que hace fotos con flash al decir la palabra "champischonis". Son los primeros 15 días de enero en los q tu cerebro se ha de habituar a la marabunta de nuevos ricos con típicos accesorios del siglo XXI. También me he preguntado con cuantos nuevos ex-fumadores me habré cruzado.Es curioso como a pesar de los fracasos de años restantes la gente se sigue empeñando en buenos propósitos... Ir al gimnasio, dejar de fumar y aprender idiomas. Son los 3 deseos x excelencia, menos Bridget Jones q quiere disminuir su número de copas semanales jeje. Yo me conformo con ir aprobando poco a poco y hacer un plato nuevo cada semana. Y otra cosa q me voy a reservar x inapropiada a estas horas.
     
    En fin niños,me despido diciendo q debeis portaros bien q si no vendrá el teniente coronel José Mensa Aguado y os dejará un riachuelo de semen aguado en el alféizar de vuestras indiscretas ventanas (¡cómo juego con el idioma!). Consejo gratuito: poner persianas cuando os deis descargas eléctricas en los pezones. Llamarme visionaria...
     

     

    12/23/2005

    ¡Feliz Hanooka!

    Bueno bueno bueno, a la despedida de rigor por vaciones estivales se le suma la de las natividadas candorosas y hogareñas... aunq como serán poco hogareñas y no pararé x casa pues nada, dejo aki el mensajito navideño pra todos los desaprensivos q hayan sido capaces de leer esta inacabable frase (q como vereis, puedo alargar hasta el infinito... jou jou jou cómo me gusta jugar con vuetra capacidad pulmonar). Respirar.
     
    Así q intetar sobrellevar de la mejor manera posible estas fiestas, q desgraciadamente hay más personas para las q la Navidad significa época de tristeza y depresión que de alegría... y no sólo por la programación de la noche del 24, claro, q vaticino guiñoles, triunfitos y en la TV1 no kiero ni pensarlo. Propongo un reality show navideño. Se raptan a 10 persona al azar, incautos que vayan por la calle con los brazos cargados de bolsas y trajes elegantes, de cualkier punto de España... Se les lleva a una casa en la que sólo hay 9 langostinos, servilletas de papel y cava abierto desde las navidades pasadas. La frustración, la desinformación y el disco de Leticia Sabater cantando villancicos (cuidado, el disco está rallado en la canción del tamborilero, para más inri) provocarás situaciones divertidísimas y espisodios de violencia nunca antes visto. El día 25 por la mañana se les soltará y amablemente y entre risas serán informados de q toda España (includa sus familias) han visto todo lo ocurrido durante esas fascinantes horas.
     
    Ya por proponer...¡hagamos belenes más reales si cabe! En los q el niño Jeús tenga briznas de paja adheridas a la placenta y el buey esté acosando a los pastorcillos por exceso de feromonas.
     

     
     
    11/23/2005

    Extraños juguetes

     
        Extraños juguetes cohabitan con nosotros... Acabo de ver un anuncio de un muñeco que es un bebé que te viene con la bañera y todo. Resulta q si el agua se le keda fría al muñeco le entra un temblor q ni Massiel sobria en un cóctel de gala, xo menos mal q los ingenieros juguetiles han pensado en el remedio xa el frío: ¿una chimenea a pilas con suave musiquita relajante? ¿una mantita suave y perfumada? ¿unos infrarrojos?. Pues no, te endiñan una jeringuilla. Así, a lo loco!. Le pinchas al muñeco y acto seguido para con la tiritona... ¿q es? ¿un muñeco yonki? ¿le estamos suministrando heroina a un bebé de plástico?.
     
        La verdad esq mas q una jeringuilla el tema parece un biberón gigante con una puntita redondeada, q dan más miedo unas tijeritas romas (la foto de arriba la he cogido xq así hace más amenazador el asunto y hiere más la sensibilidad), xo en fin... sorprendida me han dejado oye. No quiero ni pensar cuando al muñeco inanimado le salga un eritema.
     
        Y luego dicen q no nos automediquemos... la primera palabra del bebé en cuestión será "¡Más chutes no!"
    9/27/2005

    El chillido de los cerdos

       El pequeño Eusebio vivía en un bonito pueblo extremeño, en el norte de España. Corría el año 1948, a más de medio siglo para que se decretara la ley que establecía que se debía aturdir al ganado porcino antes de sacrificarlo. En el pueblo de Eusebio a nadie se le ocrrió nunca que los chillidos provocados por la matanza masiva de cerdos que tenía lugar en las fiestas de la Inmaculada podrían atenuarse dejando inconsciente al animal. Todo el mundo acudía a esas fiestas, incluso vecinos de pueblos colindantes. Eusebio no entendía cómo la gente sonreía mientras degollaban a los cerdos vivos. "¡Imagínate cuánta carne tendremos este año, hijo!" Su padre, que junto a su padrino eran los únicos alguaciles del pueblo, siempre gritaba entusiasmado cuando empezaba a salir los borbotones de sangre de los animales. Todo el mundo vitoreaba y se enorgullecía de sus cebados puercos frente a sus amigos y demás paisanos.
     
         Eusebio no soportaba los chillidos de los animales, que se sucedían sin cesar durante 3 días. No había otro tema de conversación en el pueblo. No había otro sonido que el de los chillidos angustiosos del aterrorizado ganado porcino. Un chillido que le helaba la sangre y le daba ganas de llorar. "¡Están matando al cerdo vivo! ¡El cerdo chilla porque ve su sangre!". Siempre vomitaba, y su padre se reía de él e incitaba a sus hermanos a que también lo hicieran. Año tras año, cerdo tras cerdo, centímetro a centímetro, mientras Eusebió pasaba por las distintas etapas de su niñez, al borde de la pubertad, se había ido gestando una fobia en él que crecía con el tiempo y le había ido obsesionando más y más. Pasó de angustiarse frente a los chillidos que le mortificaban a marearse con sólo ver un cerdo, y más tarde, a cualquier tipo de grito, ya fuera humano o porcino.
     
        Ese año tomó una decisión. Más egoísta que en defensa de los pobres gorrinos, como alguien llegó a decir con el paso del tiempo. No quería oir más chillidos. No volvería a pasar por eso. El día de la inauguración de las fiestas del pueblo, que naturalmente comenzaba con la matanza del cerdo más cebado del lugar, el pueblo hervía de gente: puestos de todo tipo en la calle, gente de todos los alrededores, niños corriendo por doquier y adultos conversando alegremente en las calles. Todo el mundo estaba pendiente de la matanza del primer cerdo. El alcalde del pueblo, que hacía los honores, junto a tres fornidos hombres más que le agarraban el encolerizado animal, se dispuso a asestar el corte de gracia con el largo cuchillo de matar cerdos. Un corte no muy limpio, con tirones cor la cantidad de grasa del cerdo, con unos gritos terribles por parte del afectado,  retorciéndose con una furia inmensa. Eusebio, con las mandíbulas rechinando por el terror, se acercó a las primeras filas de asistentes, algunos aplaudían y sonreían, otros animaban al alcalde. Dudó un momento, pero a su lado vió a una niña de unos 6 años, con los ojos llorosos que le decí a su madre q quería irse a casa, que no quería oir al cerdo. Eso le decidió. Sacó el arma q su padre guardaba confiadamente en el mueble del pasillo, le quitó el seguro, apuntó al cerdo y cerró los ojos. Pros y contras. Ganaron los pros y el sonido del cerdo se hizo más agónico e histérico. Abrió los ojos. Disparó.
     
        Eusebio se deleitaba en cada istante que duraba el silencio. El cerdo había muerto, los gritos habían cesado. Por primera vez en su vida no tuvo miedo, sintió paz interior, sonrió. Pero de repente, los gritos de la gente que le rodeaba y que corría atemorizada a salvaguardar sus vidas y la de los suyos se hizo tan intensa que parecía un único grito. Miles de personas aterrorizadas, destrozando todo cuanto se ponía en su paso, destrozámdose las cuerdas vocales. Eusebio sintió pánico, no por lo que acababa de hacer, sino por los gritos aterrorizados de la gente. Como el cerdo mientras le cortan el cuello. No sabía que hacer, era demasiada gente, se estaba volviendo loco. Sudaba, temblaba. Pero en un instante de lucidez se acordó de cómo había acabado con el sufrimiento del cerdo. Eusebio sabía lo que debía hacer. Podía hacerlo, tenía el cargador lleno, y estaba cegado por la locura y la inmadurez. Todos los chillidos son iguales, agobian lo mismo, bien vengan de un cerdo o de un hombre.
     
     
     
    9/13/2005

    Futuras Leyendas Urbanas

    13 de febrero del año 2043, previo estreno de la esperada película "Leyenda Urbana XVII: deberías haber  separado el vidrio del plástico", con un cigarro consumiéndose en el cenicero mientras su humo me azota la cara suavemente y el vello de mi cuerpo erizado aun por el terror, me dispongo a relatar los hechos q acontecen en el día de hoy.
     
    Esta tarde, mientras salía de un examen nefasto de Bioactivadores y me reunía con mis compañeros para tomar una cerveza en el césped y así esperar más amenamente la caída de la noche sobre el cielo de la Universidad de Alicante, me contaron la historia más espeluznante que jamás he oído.
     
    Cuentan q hay una presencia fantasmal q recorre el campus cuando las farolas q recorren el kilométrico recinto empiezan a encenderse. Una mujer, muy anciana, muy frágil, deambula con los ojos vidriosos por la desesperación. Se la suele ver en las bibliotecas hasta muy entrada la noche, de madrugada incluso. Sus lloros y maldiciones se escuchan por toda la silenciosa universidad. Hasta los grillos paran por un momento de cantar para oír con atención.  
     
    Hay gente q piensa q en realidad no es un fantasma, q es una chica q entró en el año 2000 en Biología y la cambiaron tantas veces de plan de estudios que tras perder la cordura y los mejores años de su vida, se condenó al ostracismo y a la soledad de las bibliotecas de noche. Cuentan q tantas veces le han cambiado de plan que las asignaturas pendientes q le kedan crecen exponencialmente... como la tristeza en su mirar.
     
    - ¿Cuál es el nombre del fantasma? .. bueno, de la anciana- pregunté yo con un tono de alarma en la voz.
     
     Se hizo un silencio absoluto en la mesa, las 6 personas q me acompañaban me miraron con horror y temerosidad.
     
    - No se puede hablar de ella, no podemos decir el nombre en alto.
     
    David saco un boli de su mochila y tras una breve mirada alrededor me escribió algo en una servilleta. La dobló en dos y me la acercó bruscamente, su mano estaba temblando. La cogí y con miradas de incredulidad a mis compañeros la abrí. Era su nombre.
     
    Ya con intención de volver a casa me dirigí al aparcamiento de unos de los laterales de la facultad, mientras acariciaba el llavero del coche nerviosamente y cerraba los ojos durante unos segundos por el frío y por el dolor de cabeza... tropecé con alguien. Las farolas estaban encendidas. Era ella.
     
    - ¿Cora?
     
    El ser lanzó un aullido tan horrible q me heló los huesos, me aterrorizó en lo más profundo del alma ese sonido sostenido que no parecía acabar nunca. Luego me miró con unos ojos grises que no dejaban ver ni el mínimo rastro de su color anterior y me dijo al oído mientras se disponía a darse media vuelta:
     
    - Niñomierda, novato del carajo.
     
    Se alejó lentamente mientras el terror había hecho mella en mi corazón, no pude moverme hasta q desapareció su olor a vejez y a libros, a almizcle y a soledad.
     
    7/4/2005

    El ferrocarril

    Nunca antes había visto  mi hijo observar algo con esa expresión de codicia en sus ojos. Mientras el interminable ferrocarril de vapor pasaba a velocidades imposibles frente a nosotros, despeinándonos el pelo y secando más nuestra agrietada corteza, Shak permanecía con los ojos abiertos y llameantes, cubierto de hollín. Normalmente los niños de su edad ni se inmutaban ante el majestuoso tren que era alimentado en su interior por grandes bestias de aspecto mitológico que introducían en los infernales hornos toneladas y toneladas de madera. Como mucho los niños mostraban indiferencia y hasta desagrado. Pero nunca placer.
     
    Tras la inesperada huída de Shak tras mi bofetón eché a correr deseperadamente tras él, colina abajo, intentando atraparle antes de que llegara a las vías del ferrocarril, que hervían bajo el sol de justicia que atormentaba nuestras vidas y nos secaba lentamente el alma. Lo alcancé un segundo antes de que el tren pasara como una exhalación por delante nuestra, una máquina colosal que le hubiera aplastado en un parpadeo y que él no vió porque estaba cegado de furia contra mi. Nos kedamos abrazados, mirando el tren como desfilaba interminablemente frente a nuestros ojos. A sólo unos centímetros de nuestros cuerpos. Yo estaba aterrado, mi hijo permaneció mudo, observando la escena con una frialdad estremecedora, como sabiéndose superior a tal terrible animal de hierro. Deseando controlarlo.
     
    Sólo con el paso de los años supe el significado de aquella mirada. Cuando Shak entró en la fábrica y hablaba de revolucionar el mundo industrial desde dentro, nunca pensé que llegara hasta aquel punto de destrucción. Él y sus secuaces, los cuales no habían ofrecido mucha resistencia al lavado del cerebro, masacraron la mitad de la población del planeta mediante máquinas de acero infernales, de cientos de toneladas cada una, con tanta sangre en sus ruedas y pies mecánicos que hubiera sido imposible limpiar aquella mancha parda ni en un millón de años. Y yo, su padre, siempre le compré los juguetes q pedía, las herramientas que necesitaba y le aporté todos los conocimientos del mundo sobre ingeniería industrial y cybercomunicación. Hice de mi hijo, gracias a su anormal inteligencia, un ser todopoderoso y despreciable por todos los habitantes del planeta.
     
    Pero siempre, después de acostarme y apagar el quinqué, en ese momento en que todos nos sentimos tan abandonados, no puedo evitar arrepentirme de haber sido el causante de su muerte. De haberlo ahogado tan fríamente como lo hice, mirándonos a los ojos. A él se le iba la vida, con la sorpresa aún en sus ojos... consecuentemente, nuestra arcana raza iba recobrándola más y más a cada segundo. Lo que ni millones de personas no habían conseguido, lo conseguí yo simplemente aprovechándome de su confianza en mi.
    6/13/2005

    Dura vida la de la placenta

    Después de 9 meses y 3 días en el interior de la barriga de mi madre... veo con expectación y entusiasmo como sacan primero a mi hermano de su cálido útero (lo despido en silencio, a sabiendas que en unos instantes volveremos a estar juntos) y lo reciben allá fuera con alegría y lágrimas de ilusión. Tras unos instantes en los q mi ansiedad se multiplica hasta el infinito (al fin veré a mi madre!) me doy cuenta q nadie tira de mi... parece q esperan algo... 25 interminables minutos en los q al fin noto cómo yo solo me voy deslizando.

    Al fin el médico me rodea con sus manos cubiertas de látex y veo la luz del quirófano... veo a mi madre sosteniendo en brazos a mi hermano, emocionada, sonriente y muy cansada... ni siquiera me acercan a ella, como si yo no existiera. Abren la tapa de la basura y me dejan caer dentro... sin una despedida me sumergen en la oscuridad.

    Oigo cómo alguien ordena a la enfermera q inyecte oxitocina a mi madre y se felicitan mutuamente porque el parto ha sido un éxito. Mi hermano ha nacido sano y salvo, con un aspecto excelente. Yo mientras voy muriendo de pena poco a poco. Dura vida la de la placenta.

    6/10/2005

    Reduciré vuestras cabecitas

    Tanto examen va a acabar conmigo, yo lo aviso... un día de éstos se me cruzarán los cables, me podré un saco áspero y polvoriento como única prenda y me pasaré a la cultura jíbara (no es q llevaran sacos... obviamente, xo yo le doy un toque evolucionista moderno-europeo impresionante). Tras unas lecciones teóricas en medio de un parquecito mínimamente frondoso (simulando los bosques del Amazonas) dadas por un chamán indio nacido en Petrer que alardea de ser jíbaro y un día de prácticas en el cementerio reduciendo cabecitas... ale! Título de Jíbara y 3 créditos de libre elección que me llevo x la cara xa no desatender la maldita licenciatura en Biología q me está costando más q a Massiel pasar sin la absenta del desayuno (Massiel te keremos). En 30 horitas de curso (con oportunidad de promoción) me hago yo unas pócimas impresionantes con dios sabe qué (seguro q lo sabe?) y engaaa! ¡a cortar cabezas de profesores y enemigos varios y a la cazuela!

    X ahora no se ha encontrado la fórmula que utilizaban los antiguos chamanes jíbaros para la pócima misteriosa y desgraciadamente se ha perdido en el olvido de la tradición, xo con un pokito de lógica y buen hacer, todo es posible. Incluso puede q me pongan un programa en la tele a una hora en la que tenga una dura competencia con Arguiñano (me gustan los retos). Veamos:

    1º- Elige a tu víctima y asesínala degollándole la cabeza. Si grita es normal, xo si se ríe entonces ya no es tan normal. En ese caso deberías abandonar la idea de matar esa persona y hablar con ella seriamente sobre la posibilidad de internarla en un centro especializado xa dementes. Malditos sádicos.

    2º- Pélale la cabeza. No te ekivoques... la-ca-be-za. Existen artículos en pelukerías y centros de estética que te pueden facilitar material. si no dispones de varios cientos de euros para gastos extra, puedes hacerlo como antaño, con la mano mediante el clásico "enrolla el cabello y tira fuerte". Aquí la cabeza seccionada no debería ni gritar ni reir. Si eso ocurre, ingrésate tú en un psiquiátrico (no te olvides dejar la cabecita a medio reducir bajo la almohada de un viejo vecino fascistoide, a ser posible... viejos fantasmas acudirán a sus recuerdos).

    3º- Marínala con raros y malolientes brebajes. Las bebidas alcohólicas no entran en la definición de bebidas malolientes (la sopa de ajo sí). Debes irte al norte del río Marañón (altiplano ecuatoriano feliz) y buscar cierto tipo de plantas y matorrales que te inspiren desasosiego. Denes mirarlas directamente al peciolo y sentir como el desasosiego te invade. Mucho cuidado con otras plantas q inducen al suicidio o a la pasión por la charcutería. Si tu cuenta de ahorro está de prozac hasta arriba x la depresión que lleva... olvida el viaje al Amazonas y busca entre las plantas de tu balcón, si no son regadas con frecuencia, todos ellas te inspirarás desasosiego.

    4º- Obtén una vieja marmita de hierro y hierve agua. Posteriormente introduce la cabeza después de 3 horas marinándose en el frigo. No utilices agua del grifo. El agua de Benassal va muy bien para estos casos de reduccinismo cefálico (propaganda subliminal). Deja la cabeza cociéndose hasta que esté tiernecita y ligeramente más pekeña.

    5º- Vacía el contenido craneal tras la cocción. Utiliza una cucharilla de café, a poder ser la preferida de la persona que peor te caiga de tu familia. Si tu familia reniega de ti y te impide la entrada a su casa, hazte pasar por boy-scout y cuando saken el dinero xa comprar tus galletitas típicamente alemanas, arrambla con lo q puedas y roba todas las cucharitas de café que creas que les puedan gustar. Luego ralentiza el paso y sal de allí como si fueras un guiri paseando x Benidorm. haz alguna foto. Para la extracción encefálica utiliza el antiguo método de la lobotomía, x la nariz y aunq notes algo duro, no pares. Si no te sale, llama a Bush a la Casa Blanca q te explicará cómo se la hicieron a él.

    6º- Cubre la cabeza con una mezcla de tierras y rodéala con piedras calientes. Las tierras supongo q serán calizas y margas, tan típica de la provincia alicantina como del Amazonas. Mismo clima, mismas tierras no?

    7º- Pasados 7 días naturales (no laborales) desentierra la cabeza del huertecito del vecino y verás con grata sorpresa y orgullo que ese melonazo de cabeza que habías manipulado, es tan diminuto como un kiwi maduro. Seguirá conservando los rasgos principales y esa humanidad tan característica de los muertos.

    8º- Opcionalmente puedes coserle párpados y boca con una cuerda que previamente habrás recolectado en un granero (la cultura jíbara es así). también, y sólo si tu conciencia así lo permite, puedes comprarle una peluca hecha con pelo natural 100% humano y pegársela.

    Todos hemos deseado tener una colección de cabecitas sobre la estantería de la habitación. Gracias a estos sabios consejos... ahora tú tb puedes! 

    CoRA

    PD: Se agradece la información que he encontrado x Internet escrita x J. Martínez Iglesias.

    No es necesaria la lluvia

    Nunca llueve en Arsenia. No es necesaria la lluvia. Lo único realmente necesario es poseer extremidades móviles y autosuficientes que te permitan ejercer de Dios.

    Así se forman las habituales clases sociales, que se han distanciado entre ellas no por la dependiencia económica como suele suceder, sino por la total dependencia existencial de las clases que viven en el lodazal de la base de la pesada pirámide jerárquica hacia los líderes de la evolución, considerados dioses por toda la gente de Arsenia, de ahí que les llamen los viracocha.

    En toda sociedad hay una víctima y un verdugo. Los viracocha subyugan a los que obedecen, llamados así porque nadie nunca se molestó en ponerles un nombre o clasificarlos dentro de toda la infinitud de criaturas que pueblan Arsenia. Los que obedecen son criaturas esclavizadas, carente de extremidades autosuficientes. Su cuerpo es peludo, oscuro color madera, como el pelo de una vieja muñeca olvidada, que no consigue olvidarse. Parches epiteliales color sangre similares al velcro (y de misma función) mantienen sus brazos y piernas frágilmente pegados al cuerpo, y se entreveen decenas de estos parches entre los sucios y apelmazados mechones de pelo que despuntan desafiantes hacia el suelo, desafiando al infierno. Burlándose de un tormento eterno, xq ya su vida diaria es mucho peor. Son seres irascibles pero paradójicamente la sumisión resume sus vidas. Simplemente obedecen. Necesitan a los viracocha para ser preparados para el trabajo ya que sus miembros no pueden moverse por motus propio: son doblados y retorcidos por los dioses hasta que les dan la forma adecuada para el trabajo.

    Los Viracocha son seres estilizados, plateados, sin ningún tipo de ropa o accesorio, con un aspecto metálico muy frío, gélido. Como de muerte. Seres sádicos e insensibles sin ningún tipo de sentimiento mínimamente afectivo. Podrían parecer pueriles figuras (gigantes) hechas por un niño que juega con el mercurio que ha sacado del termómetro... pero un segundo vistazo te permite una observación más detallada: sus cuencas oculares, casi imperceptibles, están vacías. Pero sabes que te está mirando, sabe que es infinitamente superior a todas las criaturas y se desliza por los kilométricos desiertos asfaltados de las colonias como todo aquel que sabe q posee un control absoluto de todo.

    De todo menos de la lluvia, porque nunca llueve en Arsenia... no es necesaria la lluvia... pero aún así el viracocha se siente falto de algo. De olor de la lluvia, del sabor de la lluvia que nunca ha conocido ni conocerá. Lo único q no puede controlar. El único sentimiento que tiene y es el del que siempre está buscando algo que sabe que no podrá conseguir, a pesar de tenerlo todo... no tiene nada.